El nuevo logo de Madrid: Cuando el Branding sale gratis

En Branding, lo barato no sale caro; sale irrelevante. Este mes de noviembre, la capital ha amanecido con una nueva cara. El nuevo logo de la capital de España, Madrid, ya está en las calles, en las redes y, sobre todo, en boca de todos. Pero más allá del ruido mediático, y de si te gusta más o menos el Oso y el Madroño adelgazado, hay una lectura estratégica que no podemos ignorar.

¿Es esta simplificación un acierto de modernidad o un error de cálculo en la gestión de un activo intangible? Analizo la nueva identidad visual que pretende representar a millones de personas a coste cero.

Anatomía del nuevo logo de Madrid

Si miramos de cerca el nuevo logo de Madrid, vemos dos decisiones técnicas claras que responden a una urgencia digital:

  1. Simplificación radical: Se han eliminado los volúmenes y el exceso de líneas del escudo anterior. El objetivo es técnico: que el símbolo no se empaste cuando lo ves en el icono de una app en tu móvil.
  2. Tipografía ‘Chulapa’: Se abandona la neutralidad para abrazar una tipografía basada en los rótulos cerámicos del callejero histórico.
 

Sobre el papel, la ejecución es correcta. El símbolo funciona en tamaños pequeños y la tipografía tiene personalidad, pero el Branding no es solo que se lea bien. El Branding es jerarquía y poder.

El mito del coste cero y el valor de marca

Lo más peligroso de este lanzamiento no es el diseño en sí, sino el mensaje institucional que lo acompaña: coste cero. Se vende como un logro haber realizado el nuevo logo de Madrid con recursos internos para ahorrar presupuesto.

Aquí es donde tengo que ser tajante. Una marca ciudad es un activo económico de primer nivel. Tratar su rediseño como un trámite administrativo in-house envía un mensaje terrible al tejido empresarial: que la identidad es un gasto superfluo, no una inversión estratégica.

Si Madrid, que compite con Londres, Nueva York o París, decide no invertir en su propia imagen, ¿con qué autoridad exigimos a las empresas españolas que valoren su propia marca?

Detalle de la tipografía Chulapa utilizada en la nueva identidad visual del Ayuntamiento de Madrid, basada en rótulos históricos.
Del escudo heráldico al Blanding: El riesgo de la invisibilidad

Hay una tendencia global que se llama Blanding (hacer las marcas blandas, genéricas). Al analizar el nuevo logo de Madrid, vemos que la capital ha caído parcialmente en esta trampa. Al limpiar tanto las formas para digitalizar la marca, corremos el riesgo de que el Ayuntamiento parezca una startup tecnológica o una aseguradora, en lugar de una institución con siglos de historia.

El problema de esta asepsia visual es que, al querer agradar a todos y funcionar en todos los soportes, pierdes las aristas que te hacen único. Un buen Branding debe polarizar y definir; si el nuevo logo de Madrid es tan limpio que no transmite el peso de la capitalidad, entonces hemos resuelto un problema técnico (legibilidad) creando un problema estratégico (falta de autoridad).

La coherencia más allá del símbolo: El reto de la implementación

Un logotipo no es una marca, sino solo la punta del iceberg. El verdadero desafío para este nuevo logo de Madrid empieza ahora: la implementación. De nada sirve tener la tipografía Chulapa y un escudo simplificado si no existe un sistema visual riguroso que lo respalde en cada punto de contacto, desde una multa de tráfico hasta la web de turismo.

El éxito o fracaso de este cambio no se medirá por los comentarios en Twitter (perdón, X) de esta semana, sino por la coherencia a lo largo del tiempo. Si el Ayuntamiento no despliega este nuevo logo de Madrid con una normativa de uso estricta (y presupuesto para aplicarla), en seis meses tendremos un caos visual donde convivirán lo viejo y lo nuevo, diluyendo la percepción de profesionalidad de la ciudad.

¿Funciona el nuevo logo de Madrid a nivel de negocio?

Dejando la polémica a un lado, la pregunta del millón es: ¿Funciona?

  • En digital: Sí. El nuevo logo de Madrid es mucho más versátil para entornos web y redes sociales que su predecesor heráldico.
  • En posicionamiento: A medias. La tipografía Chulapa aporta un carácter castizo interesante, pero la excesiva simplificación del escudo roza lo genérico. Se ha ganado en legibilidad, pero se ha perdido en solemnidad.
Mi conclusión: La lección sobre el valor

El nuevo logo de Madrid es un ejemplo perfecto de adaptación al medio (digital) pero un fallo en la narrativa de valor. Nos enseña una lección vital para cualquier negocio: puedes tener el diseño más limpio del mundo, pero si la estrategia detrás nace desde la premisa del ahorro y no de la ambición, tu marca nacerá coja.

Tu identidad no está para rellenar un hueco en la web. Está para liderar el mercado.

Si no quieres una marca a coste cero, sino una que facture, hablemos.

Si tu proyecto te pone la piel de gallina, imagina lo que hará en el mundo. Hagámoslo realidad.

error: ¡Alto ahí, visionario!