Percepción de marca: La única batalla que tu empresa no puede ganar sola

Percepción de marca: la diferencia entre la identidad que proyecta una empresa y cómo la reciben sus clientes

Hay una pregunta que parece sencilla pero tiene trampa: ¿qué es tu marca?

La mayoría responde con el logo. Otros, más avanzados, dicen el nombre, los colores, la tipografía. Algunos, los que ya han peleado batallas de Branding, dicen que es el propósito, los valores y la promesa.
Todos se quedan cortos.

Tu marca no es lo que tú decides que es. Tu marca es lo que las personas sienten cuando escuchan tu nombre en una conversación a la que no estás invitado.

Eso es la percepción de marca. Y entenderla cambia absolutamente todo.

Percepción de marca y expectativas del cliente: cómo cada punto de contacto suma o resta valor en la mente del consumidor
La percepción de marca no se declara: se construye

Existe una ilusión muy extendida en el mundo del Branding: la idea de que una empresa puede diseñar su percepción como se diseña un logotipo. Con precisión, con control, con un briefing bien redactado. No funciona así.

La percepción de marca es el resultado de miles de impactos acumulados en la mente de las personas: lo que oyeron, lo que vivieron, lo que les contaron. Es el sedimento que deja cada interacción, cada anuncio, cada respuesta al servicio al cliente, cada factura. No hay departamento de marketing en el mundo con acceso a ese territorio. Solo hay coherencia o la falta de ella.

Lo que sí puedes hacer es trabajar con suficiente consistencia y suficiente intención como para que el sedimento que se acumule sea el que tú querías dejar.

Esa es la diferencia entre una marca gestionada y una marca que simplemente existe.

Tu cerebro decide antes que tú

Aquí entra la neurociencia, y vale la pena detenerse un momento.

Nuestro cerebro no procesa el mundo de forma objetiva: lo interpreta, lo filtra, lo completa con lo que ya sabe, con lo que recuerda, con lo que espera que pase. La percepción no es un espejo de la realidad; es una hipótesis sobre ella.

Cuando alguien se cruza con tu marca, ya sea en un anuncio, en una recomendación o en una estantería, su cerebro hace una pregunta instantánea: ¿esto encaja con lo que ya sé sobre este tipo de cosa? Si la respuesta es sí, lo registra. Si la respuesta es no, lo descarta. Si hay contradicción con lo que esperaba, se pone en guardia.

Por eso, una marca que se comporta de forma inconsistente no genera confusión; genera desconfianza. Y la desconfianza no se corrige con una campaña nueva.

La percepción de marca, por tanto, no es solo comunicación. Es comportamiento acumulado en el tiempo.

Neurociencia y percepción de marca: cómo el cerebro humano procesa y almacena los significados de una marca
Lo que ves, lo que recuerdas, lo que esperas

Hay tres factores que condicionan cómo alguien percibe tu marca:

  1. Lo que ve. Todo lo que emites: el diseño, el tono de voz, los anuncios, la web, el packaging, el trato de tu equipo. Cada punto de contacto suma o resta.
  2. Lo que recuerda. El historial que tiene contigo. Las experiencias pasadas. Lo que le contaron. La reputación que se ha ido construyendo en conversaciones en las que no participaste.
  3. Lo que espera. El marco de referencia que tiene sobre tu categoría. Lo que cree que una empresa como la tuya debería ser, prometer y entregar.


Si lo que haces hoy no encaja con lo que recuerdan de ti ni con lo que esperan de alguien en tu sector, el cerebro de esa persona no lo procesa como un avance. Lo procesa como una anomalía, y las anomalías, en términos cognitivos, se ignoran o se penalizan.

Por eso, cambiar la percepción de una marca establecida es tan difícil. No es un problema de comunicación, sino un problema neurológico: hay que deshacer estructuras mentales construidas durante años y reemplazarlas por otras nuevas. Eso no se consigue con un rebranding ni con tres semanas de contenido orgánico.

La percepción de marca como activo de negocio

Aquí está el punto que muchas empresas todavía no han entendido del todo: la percepción de marca es dinero, no en sentido metafórico. En sentido literal.

Una percepción de marca positiva y diferenciada te permite cobrar más por el mismo producto. Te permite retener clientes sin necesidad de descuentos. Te permite captar talento sin pelearte en precio con la competencia. Te permite sobrevivir a una crisis de reputación que habría hundido a otra empresa con menos solidez percibida.

El valor de marca, ese número que aparece en los informes de Interbrand o Brand Finance y que puede suponer el 70% del valor total de algunas empresas, es, en esencia, la percepción de marca capitalizada.

No es un activo intangible en el sentido de que no se puede tocar. Es un activo intangible en el sentido de que vive en la mente de la gente. Y eso, paradójicamente, lo hace más valioso y más frágil al mismo tiempo.

Gestión de la percepción de marca: coherencia entre identidad, comunicación y experiencia del cliente para construir valor
Mi conclusión: Gestionar la percepción de marca sin atajos

Si hay algo que este trabajo me ha enseñado es que la percepción de marca no se gestiona con campañas brillantes ni con estrategias de contenido bien ejecutadas. Se gestiona con coherencia radical en cada dimensión de la empresa.

Lo que dices tiene que coincidir con lo que haces. Lo que prometes tiene que coincidir con lo que entregas. Lo que muestras tiene que coincidir con lo que eres. Cuando esas tres líneas se alinean, la percepción no necesita ser empujada: se construye sola, impacto a impacto, experiencia a experiencia, conversación a conversación. Y cuando no se alinean, no hay presupuesto de marketing suficiente para tapar la grieta.

La percepción de marca no es lo que cuentas sobre ti mismo; es la huella que dejas cuando ya no estás mirando.

Si tu proyecto te pone la piel de gallina, imagina lo que hará en el mundo. Hagámoslo realidad.

error: ¡Alto ahí, visionario!